miércoles, 4 de noviembre de 2009


VENTAS



La importancia de las actitudes: o cambias o te cambian

En la venta, una actitud mental positiva lo es todo para el éxito. A la actitud habría que añadir (pero sólo después) los conocimientos y las habilidades. También resulta extremadamente útil poner los objetivos por escrito, pues de otra forma se acabarán perdiendo. En síntesis, ser un buen vendedor implica mantener una actitud que lo convierte a uno en el único responsable de su propia vida.

Vender bien para fidelizar

Las cuatro fases del proceso comercial son atraer, vender, satisfacer y fidelizar. Hay que vender bien, pero sin perder de vista el objetivo último de fidelizar. Sin clientes no hay empresa, pero tampoco hay que llamar "cliente" a quien no lo es. Por último, es necesario desarrollar de forma profesional las seis fases de la venta: preparación de la visita, contacto, presentación de la oferta, negociación, cierre y seguimiento.

La excelencia comercial

La excelencia comercial se resume en los siguientes consejos:

• Dedique mucho tiempo a la preparación de la venta

• No se olvide de preguntar (no tendrá una segunda oportunidad)

• Desarrolle un buen método de presentación

• Potencie su credibilidad

• Aprenda a superar los "NO"

• Aprenda a defender su precio

• Aprenda a cerrar la venta

• Posiciónese como un verdadero consultor

• Recuerde la ecuación de valor de su cliente: valor por esfuerzo = qué me dan / qué me cuesta

La importancia del cliente

El cliente, el otro gran agente del proceso comercial, es alguien que debe cuidarse, al que debe dedicarse cierto tiempo. Nunca hay que sobrecargarlo. Y, sobre todo, jamás hay que olvidar su valor una vez ya se ha incorporado a la cartera de clientes.

La gestión profesional y personal

Todo lo dicho anteriormente (actitud, fidelización, excelencia comercial y la importancia del cliente) es inútil si no se gestiona de forma profesional. Hay que decidir cuándo merece la pena fidelizar y cuándo no, eliminar los hábitos negativos, aprovechar el tiempo al máximo y, muy importante, pensar más antes de hablar.

Pero el cuidado de la gestión profesional no es suficiente si no va acompañado de la gestión personal. Todo empieza en uno mismo. Hay que comprometerse con la excelencia, no tener miedo de quedarse solo de vez en cuando, no renegar de los fracasos y controlar los pensamientos.

Las tres reglas de oro de la venta

Finalmente, existen tres reglas doradas de las ventas que ningún vendedor debería olvidar:

1) Brinde siempre a su cliente más de lo que espera recibir por el precio que ha pagado

2) El costo de mantener a un cliente es inferior al costo de captación de uno nuevo. Pero el costo de captación de un nuevo cliente es, a su vez, inferior al costo de recuperación de un cliente perdido.

3) Es mucho más fácil vender el tercer producto a quien ya tiene dos que el primero a quien no tiene ninguno.

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